Roguemos al Señor - últimas reflexiones

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viernes, 8 de mayo de 2009

Reflexión: Jn 14,1-6

Jn 14,1-6

Fácilmente nos olvidamos cuál es el sentido de la Vida, cuál debe ser nuestro camino, por donde debemos andar. El Señor nos lo recuerda. Solo hay un destino: “La casa de mi Padre”. Sólo un Camino, Jesucristo.

Las palabras son muy claras. El asunto está en creerle y seguirle o rechazarlo. No hay nada más que esas dos posibilidades. Si le creemos, hemos de manifestarlo siguiéndolo…De otro modo, ¿cómo podríamos explicarlo? Creo, pero no te sigo, sería una incongruencia…no tendría sentido.

Hay un solo Puente, una sola Puerta y ese es Cristo. No hay otra forma de llegar al Padre que pasando por Cristo. Solo Él nos conduce al Padre y con Él a la felicidad, a la Vida Eterna. Sólo Él es el Norte. Solo Él es Vida. ¿Lo creo?

¿Responde mi vida a esta confesión? ¿Soy coherente? ¿Es que no entiendo o quizás, que no quiero entender? Qué puedo decir. ¿Tengo precisadas las prioridades en mi vida? ¿Vivo conforme a lo que proclamo y creo? ¿Soy incoherente? ¿No entiendo el evangelio? ¿Qué parte no me queda clara? ¿El amor?

“No hay amor más grande que el que entrega la vida por sus amigos”. ¿Necesito mayores referencias, mayores pistas, mayores explicaciones? ¿Qué es lo más importante? “Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe… Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad, nada me aprovecha.” (I Corintios 13).

Tengo el Programa, tengo el Plan entre mis manos…¿Qué voy a hacer?


Oremos:

Señor, dame fe para realmente creerte y FORTALEZA, valentía y decisión para seguirte. Quiero seguirte cada día de mi vida, a cada paso, cada segundo. ¡Que no respire si nos es por Ti y para Ti!

Sé que no llego a Ti si no es por mis hermanos…¡Haz que te vea a Ti en cada uno de ellos! ¡Que no me olvide jamás de la caridad!


Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.
(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

jueves, 19 de febrero de 2009

Reflexión: Mc 8,27-33

Mc 8,27-33

Es muy interesante que el evangelio de hoy proponga hacernos la pregunta ¿Quién dicen los hombres que soy? Porque una cosa puede ser lo que nosotros decimos de nosotros mismos y podemos tener un alto o pobre concepto de lo que somos. Pero otra muy distinta PUEDE SER la opinión que tengan los demás. ¿Hay concordancia? ¿Hay coherencia?

¿Quién debíamos ser? Los discípulos no tienen la menor duda respecto a quién es Cristo, porque han estado con él, han vivido con él y lo han visto y oído. Lo conocen. Pero lo que no pueden aceptar es lo que luego les dice Jesús. Que precisamente por lo que han visto, por lo que dicen que es, tendrá que seguir un camino, una misión, que lo llevará a padecer, a sufrir, a morir y a resucitar.

Jesús tiene un camino, una misión, que la revela cuantas veces se la preguntan y es “hacer la voluntad del Padre”. ¡Esa es su misión! Y ahora, muy claramente, ante las reservas y temores de Pedro, que preferiría poner distancia a los sufrimientos, Jesús pone muy enérgicamente los puntos sobre las íes. No es lo que tú quieres, no es lo que te gustaría; no es tomar parte del mensaje, aquello que me gusta, aquello que atrae…Tomar el fruto sin los espinos…Se trata de poder leer, oír, ver, entender “los pensamientos de Dios”.


Oremos:
Señor, ayúdame a hacer un alto en el camino, preguntarme quien soy yo y quién dicen los demás que soy. Luego con esas respuestas procurar ponerlas a tus pies…¿Cuál es mi misión? ¿Estoy haciendo lo que esperas de mí? ¿Qué debo hacer?.

Ayúdame a grabar en mi corazón estas tres preguntas, que iluminen todos mis actos…No puedo ir por el mundo desconcertado, aceptando todo, huyéndoles a todo y menos indiferente.

Haz Señor que estas tres preguntas me sirvan siempre para iluminar, para dar luz, claridad y coherencia a mi vida: ¿Quién soy? ¿Quién dicen que soy? ¿Cuál es tu voluntad…qué debo hacer?
¡Hazme un instrumento de tu fe!

Te doy todo lo que soy, todo lo que siento, todo lo que pienso…¡Tómalo Señor y haz con ello lo que gustes!

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.
(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

sábado, 27 de septiembre de 2008

Reflexiones Lc 9, 43b-45

Lc 9, 43b-45

Continuamos con la imagen del Mesías esperada por los discípulos, la misma que seguramente nosotros estamos esperando, la del guerrero que con su omnipotencia habrá de inclinar la balanza a nuestro favor. En cambio Jesús habla de algo que no queremos oír: de sufrimiento, de pasión, de muerte.

El camino de salvación es distinto al que nosotros deseamos o imaginamos; no es el de la victoria efímera, aunque al final alcancemos la victoria definitiva sobre la muerte. Eso el mismo Jesús nos lo garantiza. Sin embargo el Camino no es fácil, pues es el de el amor y la paz, palabras fáciles de escribir y decir, pero muy difíciles de realizar, en un mundo marcado por la adversidad.

Paz y amor a todos, pero especialmente a aquellos que nos dañan, a aquellos que nos persiguen; a nuestros enemigos. ¿Somos capaces de tanto?


Oremos:

Danos valentía para seguir por tu camino, allí donde más nos cuesta.

Danos tu luz y perseverancia, para no flaquear. Y si caemos, que nos volvamos a levantar y sigamos adelante.

Que no construyamos un Cristo a nuestra imagen, un Cristo cómodo y fácil de seguir, un Cristo permisivo y tolerante en extremo, un Cristo falso.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

Reflexiones de HOY