Roguemos al Señor - últimas reflexiones

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lunes, 4 de mayo de 2009

Reflexión: Jn 10,1-10

Jn 10,1-10

El Señor es la puerta del redil: “Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto”. Esta es una figura nueva y distinta, sin embargo es muy clara. Hay que entrar por Jesús en el Reino. Él es la única puerta y ha venido para darnos vida en abundancia.

Él ha venido por nosotros, sus ovejas. Sabemos que si entramos a través de Él, encontraremos pasto en abundancia. ¿Cómo hacer para entrar a través de Él? ¿Cómo reconocerle? ¿Cómo asegurarnos que no nos equivocamos?

Para pasar por esta puerta, primero hay que ser de los suyos. Si eres de los suyos, reconoces su voz. Su Palabra te atrae, la distingues, como Él a ti y lo sigues, confiadamente a donde dispone, a donde va, sabiendo que Él te dará lo que necesitas, que Él da la vida por ti y que para eso ha venido al mundo.

No nos dejemos engañar por los que pretenden entrar por otro lado. Sólo el que entra por la puerta es el pastor y nos llama a cada uno por nuestro nombre. Él va por delante; nosotros le seguimos.



Oremos:

Señor nuestro, haznos dóciles seguidores tuyos, confiando plenamente en tu palabra y en que tu nos darás la vida eterna. No permitas que seamos confundidos por otras voces que prometen y prometen, pero no tienen la capacidad, ni la intención de conducirnos por donde sólo Tú puedes llevarnos, hacia el Padre.


Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.
(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

domingo, 3 de mayo de 2009

Reflexión: Jn 10,11-18


El Señor ha venido por todos, los que pertenecen a su rebaño y los que están fuera. A todos los reunirá en un solo rebaño, con un solo pastor. Para esto ha venido. Esta es su misión y es por eso que el Padre lo ama, porque da libremente su vida por el rebaño.

¡Qué relación tan fuerte y estrecha establece Jesús con nosotros! Somos su rebaño y le interesamos todos; no sólo los de adentro, sino también los que están afuera. No es un asalariado, es el propietario. Y, reunir a todas las ovejas en un solo rebaño es la orden que ha recibido del Padre.

Esta es la misión de Cristo y es a la que habremos de contribuir si oímos su Palabra, la entendemos y la ponemos en práctica. La voluntad del Padre es que seamos un solo rebaño y sigamos a un único pastor, Jesús. A ello habremos de dedicar nuestras vidas, del mismo modo que Cristo da su vida por sus ovejas. Estamos llamados a ser uno con Cristo y con todos nuestros hermanos. Debemos acoger, atraer…Y si no podemos por nuestros propios medios, entendiendo que esta es una misión divina, debemos pedir, implorar la ayuda divina. Para esto es la oración, para esto la eucaristía. Oremos, pidamos, que no seamos como lobos, y mucho menos como asalariados. Que nos entreguemos completamente a esta misión, como lo hace Cristo, poniendo toda nuestra vida en juego.


Oremos:

Señor te pedimos que nos hagas dignos seguidores tuyos, que colaboremos en tu Misión, invitando, siguiendo, atrayendo a todas las ovejas al rebaño. Que ninguna se pierda por nuestra causa, antes bien, que atraigamos las de fuera del redil también.


Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.
(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

Reflexiones de HOY