Roguemos al Señor - últimas reflexiones

Aldila - Oficial

Mostrando entradas con la etiqueta Hijo del hombre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hijo del hombre. Mostrar todas las entradas

sábado, 2 de mayo de 2009

Reflexión: Jn 6,60-69

Jn 6,60-69

Qué momento difícil. El Señor no trata de dorarnos la píldora. Él nos presenta las cosas como son. Somos nosotros los que queremos seguirle, pero sin el sacrificio, sin la radicalidad que Él exige y así es imposible. No se puede servir a dos señores. De allí la pregunta: “¿También vosotros queréis marcharos?”

En otro momento el Señor nos dirá, el que pone la mano en el arado y mira atrás, ese no sirve para el Reino. El Señor exige decisiones, firmeza, coherencia y valentía. Es preciso comer su carne y beber su sangre si queremos entrar en el Reino de los Cielos. Si queremos contarnos entre sus seguidores. No es fácil, por eso debemos pedir al Padre esta Gracia. Es sólo con su apoyo, con su ayuda que podremos lograrlo. No es una misión que podamos dejarla librada a nuestras fuerzas, a nuestra capacidad, a nuestras flaquezas.

Ante la exigencia del Señor, muchos nos sentimos desanimados y tentados a dejarle. Es más, muchos le dejamos. No estamos dispuestos a aceptar el sacrificio. Queremos la gloria, sin pasar por la cruz. Pero la verdad es que ni eso se nos pide, porque este sacrificio ha sido realizado por Él para salvarnos. Sólo se nos pide perseverancia, humildad, generosidad, sinceridad, disponibilidad…Aceptar y reconocer que sin Él nada somos y que para eso nos ofrece su cuerpo y sangre, para alimentarnos, para fortalecernos. Sólo se nos pide firmeza, decisión…Fe. Dar el primer paso. Creer en Él y seguirlo.



Oremos:

Señor danos fe para seguirte, para no flaquear, para no dudar. Danos entereza, constancia, perseverancia.

Aparate de nosotros toda soberbia, sabiendo que no iremos a Ti sin tu ayuda, sin ayuda del Padre. Haznos constantes en la oración.


Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.
(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

viernes, 1 de mayo de 2009

Reflexión: Jn 6,52-59


Es preciso hacernos uno con Cristo; comer su carne y beber su sangre para tener vida eterna. Es más, si no comemos su cuerpo ni bebemos su sangre no tendremos vida en nosotros. Este es un misterio muy grande y trascendente sobre el cual debemos meditar. No es tan sencillo como a veces imaginamos. Debemos participar de la Eucaristía si queremos tener vida. No se trata de un complemento, de un elemento secundario o uno más, que podemos tomar o dejar de tomar. Cristo nos ofrece hacernos partícipe de su vida, darnos la vida por Él. Pone una sola condición imprescindible, comer su carne y beber su sangre.

Comer su carne y beber su sangre es una condición, esto es algo sobre lo que debemos pedir luz. Reflexionar sobre este misterio, aceptar su Palabra y obrar en consecuencia. Como el Padre ha enviado al Hijo, así el nos envía. Como Él vive por el Padre, nosotros viviremos por Él. ¿Cuál es su carne y su sangre que habremos de comer y beber para vivir por Él?

Es hacer Su voluntad, es oír su Palabra y ponerla en práctica. Es comulgar frecuentemente, pues la comunión es la forma en la que se nos presenta Jesús como alimento. Sólo si participamos de ella, solo si comemos Su carne y babemos Su sangre, viviremos, pensaremos, hablaremos y actuaremos como Él. Solo así alcanzaremos la Vida Eterna. Este es uno de los más grandes misterios, pero al mismo tiempo es el milagro más grande. Jesús se nos da como alimento para fortalecernos y para darnos vida, la Vida Verdadera.

¿Cómo podemos rechazarlo? ¿Cómo podemos abstenernos? ¿Cómo podemos postergarlo? ¿Cómo podemos permanecer por períodos arbitrariamente prolongados sin participar de la comunión, sin amenazar nuestra propia subsistencia? ¿Cuánto tiempo podemos permanecer sin comer ni beber?...Un día, dos días, tres…¿Y cómo es que pretendemos tener Vida por Cristo, si no comemos su cuerpo y sangre, tal como el nos lo ha ofrecido…es decir como alimento?



Oremos:

Señor nuestro, ayúdanos a comprender que sin Ti no somos nada, que te necesitamos para poder Vivir; que no podemos pretender acercarnos a ti y sobre vivir, si no comemos tu carne y bebemos tu sangre, Verdadera comida y Verdadera bebida.


Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.
(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

lunes, 27 de abril de 2009

Reflexión: Jn 6,22-29

Jn 6,22-29

El Señor hace realmente milagros, y es por estas señales que estamos atraídos a Él, que le seguimos, esperando que haga para nosotros, para nuestras vidas también el milagro. Y, Él nos pide que enderecemos nuestras vidas, que la ordenemos según Él, como Él nos indica…Que creamos en Él, que es el enviado de Dios Padre.

Creer en Él, ese es el alimento para la verdadera vida, la Vida Eterna. Creer en Él es abandonarse totalmente en sus brazos, es dejarse llevar, atraer por Él, seguirlo a donde nos propone, obrando como meros instrumentos de su voluntad. Él que cree en Él abandona todo y sigue su llamado, a donde quiera que Él disponga que vaya. El que realmente cree en Él, hace su voluntad.

¿Realmente creemos en Ti a ese extremo, hasta ese nivel? O es que somos pura palabra, pura frase, pura pose…pura cáscara y poca nuez. El que cree en el prodiga la paz por donde va, lleva alegría, nunca está triste, porque el Señor ha vencido al mundo, al pecado, al dolor y a la muerte. Porque el Señor ha venido a darnos Vida y en abundancia. Porque camina en la Verdad y tiene la Luz y esta alumbra a todos por donde va.

El que cree en Dios y en Jesucristo su enviado, ese tiene Vida Eterna, por lo tanto no hay nada que lo venza, nada que lo turbe, nada que lo pierda…camina por sobre todo, todo lo puede, todo lo traspasa, no tiene límites, porque todo lo hace con el poder que le da Jesucristo, el enviado de Dios Padre.

El que cree en Jesucristo, el Hijo de Dios, no puede pedir mayor Gracia para su Vida, lo tiene todo y como Jesús, lo da todo. Porque no se prende una vela, una linterna, un faro para esconderlo, sino para que de luz y la de en abundancia, para que todos puedan verla, seguirla. Porque sus obras hablan de su bondad, porque sus obras hablan de el gran tesoro que lleva en su corazón y este no es otro que el Amor del Padre, conocido a través de Su Enviado, Jesucristo, Nuestro Señor.



Oremos:

Señor acrecienta nuestra Fe. Creemos en Ti, pero no lo suficiente, por eso a veces flaqueamos, dudamos, nos acobardamos. Haznos un instrumento de tu Fe.

Queremos andar confiadamente por los caminos, sabiendo que Tú estás siempre a nuestro lado.



Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.
(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

miércoles, 8 de abril de 2009

Reflexión: Mt 26,14-25

Mt 26,14-25

El evangelio de Mateo nos pone nuevamente frente a la última cena y la traición de Judas. Pero me parece más importante notar que todo se cumplía conforme estaba escrito. Esta era la Voluntad del Padre y había que llegar al final, pues era la única forma de salvarnos. No había otra. Creo que es algo en lo que tenemos que meditar…No comprendemos el misterio del sacrificio de la cruz, sin embargo no es algo que ocurre en forma fortuita…Dios en su infinita sabiduría determinó que no había otra forma, otro camino a través del cual podríamos llegar finalmente a entender quien era Jesús, quien era el mismo –Dios Padre- y para que había venido. Toda su vida, incluyendo su sacrificio en la cruz tienen sentido, y con su resurrección están orientados a enseñarnos que es posible vivir en el amor, que existe un amor sin límites y que nosotros somos capaces de adherir libremente a él…que hay un Camino trazado para nuestra salvación, que hay una esperanza y que esta ha sido abierta por Cristo Jesús, el Hijo amado, el Hijo Único de Dios Padre.

La condenación viene para todos aquellos que libremente escogemos traicionarlo, venderlo por unas cuantas monedas. Como Judas, ¿cuántos de nosotros traicionamos nuestros principios, dejamos pasar las cosas, consentimos el pecado, solamente por mantener nuestra comodidad, nuestro bienestar egoísta? Cuatro reales son suficientes para que pongamos en juego la vida eterna y la perdamos.

Eso es lo que tenemos que entender. Dios Padre nos ha hecho libres y ha querido que sigamos siéndolo. Por medio de su Hijo Jesucristo, nos ha propuesto un Camino, el Camino de la Verdad, la Luz y la Vida…Pero somos libres de seguirlo. Nuestra condenación está precisamente en que conociendo -como Judas- el Camino, no siempre fácil, no siempre exento de dolor y sufrimiento, preferimos andar en la sombra, allí donde todo PARECE acomodarse a nuestro favor. Somos capaces de cualquier cosa con tal de no llegar al sacrificio por nadie, por más mínimo que este sea. Vivimos solo para nosotros y si en algún momento damos, es de lo que nos sobra o es porque nos conviene que así sea, porque satisfechos algunos de los que nos rodean, nos tratarán mejor, lograremos más…No sabemos lo que es dar, y mucho menos comprendemos lo que significa la donación total de nuestras personas, sin esperar nada a cambio…eso es el verdadero amor, eso es lo que Cristo nos enseña.

Este camino de amor es el que Dios pactó con la humanidad desde el antiguo testamento. Por eso hoy, todo tiene que cumplirse, exactamente como fue planeado, pues Jesús tendrá que llegar hasta el fin, para que nosotros comprendamos, solamente así podrá salvarnos. De allí que no importe quien era “fulano”. Quien fuera, consentiría en aceptar que Jesús llegara a celebrar la Pascua con sus discípulos. Así tenía que ser.


Oremos:

Señor permite que por el misterio de la cruz lleguemos a la comprensión del infinito amor que nos tuviste desde siempre, y que hagamos de nuestra vida una permanente donación a los demás. Que busquemos aliviar las penas de nuestros hermanos, antes que las nuestras. Alegrarles el día con una palabra, con un gesto y llegado el momento, con una obra. Que todo esto lo hagamos por ti, sin escatimar esfuerzo ni sacrificio alguno. Que comprendamos que solo tiene sentido una vida cuando se dedica completamente al amor. Y el amor no tiene límites…no tiene horario, ni mejor ocasión, ni mejor lugar, ni descanso…



Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.
(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)

Reflexiones de HOY